Por Arturo Rivero / @arturoyosoy
Fotos Daniel Franco / @eldanielfranco
Fue en el año 2013, cuando acudí a mi primer Nrmal. Las diferencias entre el Nrmal que se presentaba en Monterrey, y el que ahora ya se estableció en la Ciudad de México, son abismales; desde los escenarios, el terreno en el que se lleva acabo. Pero son dos las más grandes diferencias que se tienen: los actos que encabezan el cartel y la gente que acude al festival.
Es en la Ciudad de México cuando se comienza a crear una verdadera identidad y su reputación del mejor festival (en cuanto a line up) en el país. Y como muestra, los cabezas de cartel de las ediciones realizadas en la capital del país: Silver Apples,Destroyer y Blood Orange en el 2014, Swans, Future Island, Phantogram y The Black Angels para el 2015, y finalmente para esta ocasión, los platos fuertes eran A Place To Burry Strangers, Deerhunter, Battles y Slowdive.
Nuestra llegada al festival fue el día sábado a las 14:30 horas, y nuestra primera sorpresa llegaría al saber que Haciendo El Mal no se presentaría en el festival. Así que el inicio oficial fue con la parte final del set de Camera, que apenas y alcanzamos a escuchar. De ahí el recorrido nos llevó a Bluehost y después, en el mismo escenario amarillo, estuvo Sick Morrison, sin mucho que decir de ambos actos.
Grenda |
Low era de los actos más esperados en el line up, esta sería su primera presentación en México y la puesta del sol parecía perfecta para contemplar su música. La banda de Minnesota tuvo su origen en los 90´s y han ido recorriendo todo este periodo bajo el título de “banda de culto”. La sensación de recibirlos en el país con su magnífico último disco “Ones & sixes”, era el momento oportuno.
Gnucci |
El siguiente acto que presenciamos fue San Pedro El Cortez, esta banda de Tijuana, que si se ve desde una perspectiva del desmadre, es muy buena. Pero hay que recordarles que bandas mexicanas como Molotov, o todas las de Ska, tienen el mismo objetivo que ellos, y sus aportes musicales son mínimos.
Gnucci |
El plato fuerte del día sábado traía muy afiladas las guitarras y estaba a punto de destrozarnos los oídos con sus riffs de guitarra, ese bajo retumbante y una batería trepidante. Con un escenario a oscuras y luces que deslumbraban, el show de A place to Burry Strangers fue ensordecedor. Huimos del festival antes de que comenzara a tocar Health.
Gnucci |
Después de Baltazar, en el mismo escenario amarillo, se presentó Jenny Hval, noruega que con su electrónica experimental, en momentos hacia a los presentes mover un poco la piernas, y en otros, contemplaban sus monólogos con los ambientes que se creaban a su alrededor.
Gnucci |
A las 20:00 horas estaba programado el inicio del show de Battles, banda neoyorkina de math rock (cualquier cosa que eso signifique), y en el escenario se visualizaban su arsenal de pedales, teclados y la batería, todos ordenados a la misma altura, y sin hacer menos a alguno de sus integrantes. Con tres discos en su haber y basándose principalmente en la construcción de sus temas, en mayoría instrumentales, fue así como nos fueron armando un cañón sonoro que termino explotando con “Atlas’, ese tema de su primer disco “Mirrored”.
todo el flow |
La banda mostró todo su arsenal sonoro en 12 canciones que conformaron su set, se extendieron 10 minutos más de lo programado, pero eso a nadie le pareció importar. Rachel Goswell, parecía contenta y a la vez sonrojada ante el recibimiento de la gente. Las guitarras sonaron en algunos momentos tranquilos, y en algunos otros, con verdadera furia. Algunos asistentes se quejaron del sonido en ese acto, pues creyeron que se escuchaba muy bajo.
Al terminar el set, muchos empezaron a emprender la huida. Pero, aún quedaban unos viejos lobos de mar que hicieran sonar sus guitarras y nos hicieran olvidar esa tarde llena de laptops y baile.
Acid Mother Temple… fueron los encargados de ponerle fin a la edición 2016 del festival. No tenía idea de que esperar, pero solo hicieron falta 30 segundos de su set, para convencerme de que son inmensos y magistrales. 20 años de carrera los respaldan, no son jóvenes con ganas de sobresalir a base de guitarras. Ellos son los pilotos de la nave y a nosotros solo nos quedaba disfrutar el viaje a base de guitarras, sintetizadores y el theremin.
Un final grandioso para un festival que no ha dejado de sorprendernos en 6 ediciones.
Baltazar |
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