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2013-10-27

Lou Reed. QEPD


La forma en como conocí a Lou Reed y la música de su banda fue por el buen Hamleto, el primer disco de Velvet Underground es una obra maestra del rock, pero no del rock buena onda que se hacía en la Union Americana y en Inglaterra, Lou Reed disparó sus ráfagas de feedback y opacó el clima buena onda y pacifista de el amor y la paz, Velvet Underground no debería de existir pero si existió e hizo una de las discografías mas extrañas en la historia del rock, junto con John Cale, Sterling Morrison y la entrañable Moe Tucker (la primer mujer baterista del rock) crearon un ente que se adelantó años a ondas como el rock noise (pueden ser consierados padres directos de bandas que han hecho del noise una forma de vida en sus formas mas extremas como Sonic Youth hasta Merzbow) el punk (antes de que existiera en forma) el rock gótico, el dark y las ondas masoquistas y hasta el glam rock, el primer disco es un atentado contra las buenas ondas y su segundo opus, el chingonométrico White light/ white heat es una prueba que la dirección de la banda era hacia la radicalidad, ya los demás discos no tienen esa extravagancia que les proveía John Cale y sus violas atonales, pero se fueron desencantando a un rock pop mas que sofisticado (con la introduccion de Doug Yule, buen acompañante en las ondas de Lou Reed) la fama de VU fue años después que la banda ya se había desaparecido y todo por que un jovenazo llamado David Bowie decía que la música que lo inspiró a hacer algo fue precisamente la de Velvet. 

Así el mítico grupo fue desempolvado y tomado como referencia, la leyenda de los doscientos tipos que compraron el disco de Velvet y que formaron su banda de rock es una de las mas famosas del rock así como que el nombre de Velvet Underground fue tomado de un libro de pulp fiction y que la maqueta del famoso primer disco (el cual se dice fue grabado en 36 horas en comparación de las 700 hrs que requirió el Sargento Pimienta) le dan un valor de mito (obscuro) en la historia del rock.

Hoy me levanto con recién estrenado horario de invierno, domingo por la mañana y me entero a traves de la red social del pajarillo que Lou Reed ha muerto a los 71 años, que mejor tributo para un hombre con los demonios sueltos y un humor perro/negro el poner de un jalon el disco de la banana completo, que suene "Sunday Morning" y que termine con la "Canción de la muerte del angel negro" o su primer disco solista, el hermoso y sencillo Transformer que puso a Lou en el mapa de la inmortalidad.

Descanse en paz el buen Lou Reed, ese que decía que la heroína era su vida y su esposa.

2012-11-21

Scott Walker - Bish Bosch.

Scott Walker
Bish Bosch
2012

Noel Scott Engel , mejor conocido como Scott Walker... tanto se habla de el (su pasado por el famoso trío The Walker Brothers y su fama de productor detrás de discos como el We love life de Pulp en el 2001) y de sus obscuros discos (los mas recientes-digamos-como Tilt y el obscuro y sombrío The Drift) abren brecha de nueva cuenta para que este obscuro trovador americano/inglés vuelva a la palestra musical con un disco que lo es todo, menos amigable y mucho menos radiable, conformado por una serie de canciones (se les puede nombrar canciones?) en las cuales el estilo operístico de este cantautor trasciende (y puede llegar a ser hartante) en algunas de estas piezas, por no decir que en todas, música que le debe mucho al krautrock (ritmos maquinados, repetitivos) la música minimalista ,el Velvet Underground (si Lou Reed y John Cale usaron una pila de platos de metal para hacer el sonido chirriante en European Son, aquí el Walker usa un sampleo de algo que pueden ser machetes!) sonidos discordantes, ladridos de perros, una ruidópera exasperante nada fácil de digerir y que solo soporta una o dos escuchas como máximo, más obscuro y molesto que The Drift, sin duda alguna fascinará a sus mas irredentos fans y a algún hipster regio/chilango que aprecie este tipo de sonidos, lo de crooner es otra onda y en momentos puede llegar a recordarte al también pretencioso y dramático (pfff) de Anthony Egarty. 

2012-10-30

Carta de amor al rock*



Por Miguel Franco Villegas
tw @adarleatomos


Es curiosa la narrativa del rocanrol. No hablo de la narrativa hinchada y podrida, básicamente propagada hasta la nausea por reliquias del periodismo musical como Rolling Stone y similares. Una narración de la historia del rock cuya construcción daría para un curso de hermenéutica (Hermenéutica de la música popular: Construcción del imaginario del rock) y que está llena de vacas sagradas que TODOS conocemos y que por algún acto de fe debemos apreciar (el que ose quebrar está regla será expulsado del rebaño, but who cares been part of it todavía?).

La narrativa a la que me refiero es esa historia paralela y alternativa, donde nombres como Silver Apples, Velvet Underground, el punk de los 60’s a la Nuggets y otros más, edifican una historia ad hoc para todos aquellos a quienes les caga The Beatles, The Doors y Pink Floyd, por mencionar algunos pocos.

Por ejemplo, el protopunk. Bonito término. Para mí todo lo que tenga la partícula proto- es tan atractivo como una chica de pelo negro y ojos verdes fumando en un bar. Pero me desvío.
El protopunk no existió. El punk sí existió. El postpunk también pero sólo en relación al punk.
Tomando en cuenta la insurgencia del punk en los 70’s, décadas después a algunos pendejos listos se les ocurrió encasillar a toda una serie de grupos con algunas características similares dentro de esta etiqueta.  

The Modern Lovers es una de estas bandas etiquetadas como protopunk. Formada por un jovencísimo Jonathan Richman con compañeros de la prepa, los amantes modernos tomaron la aguda capacidad de Richman para crear historias atractivas desde un punto de vista no-macho y moralmente cuadrado, alejado de los manidos recursos líricos del cock-rock y la ombliguera, masturbatoria y petulante manía grandilocuente del progresivo (¿demasiados adjetivos? Se los merecen) para crear rock atemporal, vibrante y luminoso.

Musicalmente hablando, la influencia es clarísima: Jonathan amaba a Velvet Underground.  No tanto los temas escabrosos que trataron en sus primeros discos pero sí el minimalismo de los arreglos en servicio de lo que se canta; la capacidad de hipnotizar al cuerpo con tan sólo dos o tres acordes; la furia disruptiva de un solo de guitarra colocado en el preciso momento para romper con la cadencia de esos mismos tres-putos-acordes. El bato era un genio, carajo.
Cómo les decía antes, esta tontera del protopunk incluye a Modern Lovers porque hacían canciones cortas y minimales a principio de los 70’s, durante la era del prog-rock y poco  tiempo antes que el glam diera un respiro en medio de tanta insensatez.

Este disco (seminal) homónimo terminó saliendo hasta 1976, cuando los demos grabados con John Cale (¡claro!) y el chamán Kim Fowley habían sido realizados, al menos desde el '72.
Para cuando fue publicado el álbum, Richman ya había dejado atrás ese sonido y estaba comenzando una carrera solista desigual en donde buscó lo que ya se veía en la canción “Old World” de ese mismo y maravilloso “debut” póstumo: ritmos amigables pre-rock que sólo hicieron que sus letras adquirieran un mayor brillo en su inocencia y mayor tamaño en su ñoñez pero esa es otra historia mis amigos y amigas. Sin embargo, 1976 fue un buen año para que fuera apreciado por las nuevas generaciones, verbigracia los Sex Pistols y su atrofiado cover a “Roadrunner”. 

En fin, Jonathan Richman buscaba el amor verdadero, no quería consumir drogas, admiraba el sex appeal de Pablo Picasso, tenía un amor incontenible por la juventud que no quería ver perdida y desperdiciada (¿presentimiento del abatimiento de buena parte de la generación del punk por las drogas duras?) y adoraba la suburbia americana.

Sus letras eran cándidas, juguetonas y en ocasiones divertidas, desoladoras en su anhelo del amor verdadero y tiernas en su nostalgia por la vieja Norteamérica baby-boomer.

Richman era básicamente un nostálgico empedernido. Alguien que a pesar de la constante evidencia, seguía confiando en la capacidad redentora del amor y que, aunque adoraba el mundo moderno, no buscaba mandar a la basura al viejo. Y claro, amaba al rocanrol. 

Un poco como todos nosotros si logramos que nuestro cinismo deje de gobernar nuestras vidas.
No desperdiciemos nuestra juventud. 

*Texto aparecido en el número mas reciente de Decireves.

Música Septiembre e Ilustramesta #dcrvs

Septiembre y no tembló Estamos a unas horas que se acabe el mes, esto sonó y esto fué lo que pasó. "There´s a little house" - Grah...