Ulrika Spacek – EXPO
Una banda por completo desconocida para mí, la cual me intrigó demasiado por la reseña tan enjundiosa que hizo el buen Gabriel Carrillo de Icaza en el sitio de Galletas. El caso es que, picado por la curiosidad, me dispuse a escuchar el disco y me quedé apendejado (¿más?). Ulrika Spacek hace una música nada accesible pero al mismo tiempo brillante; explora sonidos poco usados por las «trad bands» (Pitchfork dixit) y asesta dos que tres knockouts con intrincadas melodías. Esto se debate: ¿es prog rock?, ¿es neo progresivo?, ¿es math rock? El «Intro», que lleva una frecuencia de radio, sonidos como de teclados y voces filtradas, da paso a «Picto», que es como una maraña auditiva con las percusiones rozando el industrial. «Build a Box Then Break It» es un gran tema con una insinuación orquestal hecha con sintetizadores y un lejano recuerdo a las canciones lennonianas del Álbum Blanco de los Beatles. Las influencias son obvias; estoy casi seguro que la banda no anda buscando el hilo negro y es ahí donde radica el mérito principal: canciones orgánicas, extrañas, con disonancias, rompimientos armónicos muy interesantes y capas y capas de sonidos que me hacen creer y pensar que la banda se metió a grabar con un disco bajo el brazo, pidiéndole al productor que sonara igual a OK Computer de Radiohead, el verdadero motivo sonoro que es el corazón de EXPO. Mi canción favorita es «Weights and Measures». Tremendo disco para mí y, quizás, solo quizás, el disco del 2026; aquí deberían de aplicar el psyop de Geese para elevar a lo alto a esta gran banda.
Gezan – I KNOW HOW NOW
El explicar el quehacer musical de Gezan se los debo, porque mi experiencia con esta banda se remite a su disco anterior de nombre Klue y a este nuevo que se llama YOSEKOMOAHORA. El disco anterior era un desmadre de noise rock, con sonidos extraños y guturales, guitarras en modo hardcore y rompimientos armónicos desorbitados. Pues resulta y resalta que este nuevo disco empieza con guitarras acústicas... ¿traición a su sonido? Sí y no. Siguen las intrigantes armonías, sigue el temple de la banda cantando en japonés con una gracia y sabiduría, pero hay un quehacer musical diferente. Simplemente la canción «Amrita», con sus letras en japonés cantadas en modo declamado pero con una base musical que invita a viajar, coros pasmosos y guitarras en plan shoegaze, es una canción sideral y asombrosa; lo mismo con otras de este disco tan familiar en sonido y a la vez tan poco comercial y radiable.
Paul McCartney – The Boys of Dungeon Lane
Es admirable que, después de tanto tiempo, el zurdo favorito del rock todavía siga creando obras que conectan con las viejas y nuevas generaciones. Las canciones de este plato son sentimientos y emociones que van de la calma a la melancolía y a la alegría: del rock de cajón que recuerda mucho al periodo de Band on the Run en «As a Lie»; de la ternura lennoniana (¿o será maccartniana?) de «Days We Left Behind», con sus referencias a su juventud antes de la fama beatlesca; del rock pop potentísimo de «Ripples in a Pond»; hasta de la majestuosa «Mountain Top», con la cual llega a la cima musical y letrísticamente en todo el disco (sus experimentos e inquietud con la electrónica y el sampleo ahí están presentes en el grosso final muy revolveriano). Este hombre, junto con otros tipos llamados John, Ringo y George, inventaron el formato de la canción popular tal como la conocemos hoy en día y, insisto, es de agradecer que este hombre mantenga la vitalidad y la claridad de ideas. Obvio muchos dirán que suena a rock de la vieja escuela y que no aporta nada, pero yo le digo a esas personas que se metan su reguetón o música pedorra por la cola; esto es McCartney, 84 años de vida y todavía dando cátedra en el largo y sinuoso camino de la música.
Oreja a temas como «We Two», de estructura rocanpopera pero sin ser fácil; la frescura de «Come Inside»; la belleza entrañable de «Life Can Be Hard», de temple acústico y un aire medio steelydanesco: una melodía grandiosa que podría engrosar la lista de clásicos de este hombre demasiado workaholic musicalmente hablando.
Mitski – Nothing's About to Happen to Me
Un nuevo disco de Mitski, una de las cantautoras más prolíficas que han rolado en los últimos años, viene ahora con una nueva entrega discográfica, la cual la ha enfundado en una portada que adorarán los amantes de los gatos y de Bowie (guiño, guiño). En cuanto a lo musical, abre con una canción grandiosa llamada «In the Lake» que tiene una base orquestal portentosa; la canción «Where's My Phone?» es de una remembranza rubbersoulesca con un final de miedo; la preciosa «Cats», con sus sonidos ambientales de fondo; y la belleza provista de ruido y feedback de «If I Leave». Podría decirse en cuestiones musicales que la alta calidad ahí está; de las pocas cantautoras recientes que han logrado un sonido que es reconocible a la primera escucha.
Boards of Canada – Inferno
Me da un chingo de risa y a la vez coraje que haya un nuevo lanzamiento de uno de los proyectos de electrónica más renombrados en el mundo, el dueto Boards of Canada, el cual tiene en su discografía obras tan magnas como MHTRTC, Geogaddi o The Campfire Headphase. Siguen en Warp Records, han mantenido su calidad musical intacta y su sonido sigue siendo prodigioso. Hay un nuevo disco llamado Inferno y resulta que todos son expertos en BOC dando opiniones, seguimientos y netas; unos aventurados diciendo que es un disco «mediocre» (mediocre tu cola) en sesiones de escucha en diferentes partes del mundo, y otros alucinados con ínfulas diciendo que era un disco menor, que ya no sonaban como antes... patrañas. El disco presenta variantes de su expansivo sonido y es, en cuestión de ejecución, una preciosidad oscura y atemorizante; un soundtrack infernal al que se le suman voces, sampleos y extraños pasajes sonoros. La entrada al Infierno no puede estar mejor musicalizada por estos visionarios del sonido.
Gorillaz – The Mountain
La fascinación de Damon Albarn por los sonidos de otros países es admirable. Lo mismo con Blur cuando le dio por arremedar a los Talking Heads, que bañarse de las muy potables aguas del afrobeat de Fela Kuti y Africa 70 (cosas que ya habían hecho décadas atrás gente como Ginger Baker trabajando con el ya mencionado Fela). Estoy casi seguro que el cabrón, si tuviera acceso a conocimiento de músicas de otros mundos, sería el más estudioso de ello. Pero hay algo en este disco que no me acaba de cuajar; la cantera de músicos invitados es impresionante: desde Omar Souleyman, Bobby Womack, Trueno y Bizarrap, hasta David Jolicoeur, Tony Allen, Mark E. Smith, etc. El sentido de las canciones nos habla de la pertenencia y la muerte; hay algo de trágico en las letras del disco. La música, plagada de exotismo e influencia entre árabe y oriental, en momentos se oye demasiado hippie; un disco que a lo mejor le podría gustar a George Harrison, o quién sabe. Mi canción favorita es «The Empty Dream Machine». No sé si sea el momento de darle crank a Gorillaz o inventar algo nuevo, ya que esto suena a una rosca toda trasroscada.
Ghinzu – W.O.W.A.
Un disco muy extraño el pergeñado por esta banda de Bruselas, Bélgica, la cual ha logrado una discografía insólita desde 1999. Sus miembros son Sanderson Poe, Greg Remy, Kris Dane, Mika Nagazaki, John Stargasm y Fabrice George, y en esta nueva producción logran amalgamar ritmos tan en apariencia diferentes como el extraño e inicial «When Other Worlds Await» (que es el que le da nombre al disco —W.O.W.A.— y que tiene una extraña portada), que parece j-pop y que después cambia su forma a la música que le gustaba hacer mucho a The Jesus and Mary Chain. Hay retazos de post-punk en «Snow White» en una interpretación dramática y genial, con unos coros inesperados y casi gospelianos, por no hablar del colado bajo con fuzz a mitad de la canción. Las canciones no son, digamos, de estructura tradicional, y podría ser esto un punto a favor de la banda; por la energía transmitida en esta grabación quiero creer que en vivo han de ser un huracán sobre el escenario. Sobresalen temas como la sutil y ambient «Forever», hasta que una andanada percutiva y noise-rockera empieza a emerger; «Morning Lights» tiene alma de single (y desconozco si es sencillo), pero mi favorita es «Apologies», de un beat entre jazzeado y una vocalización entre Damon Albarn, Jarvis Cocker, Nick Cave y Alberto Vázquez. Un disco muy diferente de lo que se viene oyendo normalmente; podrá gustar a algunos, a otros no. Usted tiene la última palabra, querido lector.
#DCRVS

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