2011-10-18

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La tristeza tiene nombre y se llama Feist.

Feist
Metals
2011

Todos tenemos nuestros lapsus brutus, esos momentos en los cuales la creatividad de plano no llega y se pueden prolongar por horas, dias, semanas, meses, le pasó a Brian Wilson, le paso al mismísimo Paul Mc Cartney antes de grabar el Sargento Pimienta, le pasó a la artista de la cual vamos a reseñar su nuevo disco, Leslie Feist, parte fundamental de ese grupo sobrevaloradísimo (a mi parecer) del rock canadiense llamado Broken Social Scene, pues bueno, después de dos obras magnas como lo son y fueron los grandiosos Let It Die y el mas reciente The Reminder (ni tan reciente, es del 2007) Feist se halló en una encrucijada difícil, según en palabras de la propia artista la losa llamada "1,2,3,4" fue una carga excesiva para ella y no quería hacer algo similar a eso, tampoco repetirse ni autoplagiarse tomando elementos de sus dos obras anteriores por que seria un insulto a los que la siguen, después de casi 4 años de no sacar nada a la luz vuelve a la carga con este Metals que es la respuesta a esa sequedad creativa, a ese lapso donde se sintió con ganas de tirar la toalla, a mi juicio, basándome en la escucha atenta de esta nueva obra discográfica puedo decir que Feist no se reinventa y no puede dejar el lastre de sus dos disco anteriores, hay elementos de Let it die y de The Reminder, solo que ahora torcidos y amarrados a una carga de tristeza y melancolia mas marcada, no hay tiempo para "Mushaboom" ni "My moon my man" eso si, a la frágil voz se le unen cargados arreglos de cuerdas, trompetas, pianos tristes, sonidos orgánicos de difícil procedencia pero todo en conjunto es una cosa muy triste, la voz parece estallar en llanto en algunos cortes, en algún punto de la escucha de este disco me acordé de Cat Power y su The Greatest donde su melancolía iba arropada por arreglos de soul de la vieja escuela, en este de Feist se inclina un poco mas por ondas jazzeadas, salvo el interesante arreglo guitarrero de "The bad in each other" , de que es un disco muy bueno no hay la menor duda, una grabación hecha en la tristeza y que sale avante gracias al talento de una de las grandes propuestas sonoras de estos recientes años. Oidos a esa enorme pieza titulada "A commotion" con su estupendo arreglo de metales que crece en intensidad. 

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