2013-04-01

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Crónicas del polvo pt 01. /// Festival Nrmal 2013.


Las crónicas del polvo, pt.1
Festival Nrmal y las inesperadas reacciones que me provocó.

Por Laura Elena Cáceres /// @ciudadanaherze



“Escrita la hoja de tesis del día de hoy... ¡Al Nrmal Festival.!" Necesito moshear y jedbanguear jarcoreramente con Brujería ¬¬” fue lo que escribí en mi feis poco antes de entrar al dicho festival, al cual le tenía repelús, pues no soy de estar yendo a festivales indi jipsterosones, me caga ese ambiente de esa gente pretenciosa, bulímica y anoréxica (o por lo menos eso pareciera, a falta de gente rellenita o gordibuenona).


Pero dicho sea de paso, el gancho fue Brujería ¿Qué jodidos iba a hacer ese grupo que ponía al frente y de manera guapachosa los problemas del narco, las violaciones, decapitaciones y problemas de migración antes de que fueran mainstream?

El boleto lo habré conseguido diez días antes, y me dieron el pase de cortesía más dos discos de bandas que no pegaron, lo acepté pues era gratis. Eran 40 Bellow Summer, y el otro fue Acumennation, y pues la verdad eran discos grabados entre el 2005 y 2006, y no sé si esos proyectos y bandas sigan activas.

Llegué tarde a propósito por esta misma cuestión de que no me interesaba ver a nadie en el principio, y si acaso estaba ajena de quienes estarían, pues únicamente estaba esperando por Brujería, pero quedamos de vernos en el festival, y pues llegué con mi bicicleta (¡trayendo mi bicicleta y no me dejaron entrar con ella y la tuve que amarrar afuera, putos! ¿y su festivalucho de baikeros dentro, qué carajos?).

Pues al mentado Nrmal (pronúnciese normal, como en mexicano ¿Qué es esa mamada de decirle “nórmal” para anglificarlo? Festival hipster tenía que ser) y este mismo tenía cuatro escenarios que personalmente dividí de las siguientes formas:

1.Escenario hipster Azul música aburrida
2.Escenario hipster Panamerikana (Panamérika N de R) música progresiva y a veces aburrida.
3.Escenario hipster Rojo hip hopero.
4.Escenario Negro metalero darketosón.

Anduve vagando entre el 2 y 3, pero me quedé más tiempo en el cuatro.
El primer grupo que vi en el escenario y me hubiera gustado encontrar más sobre él (demito, página o algo) sería Dickpic, un dúo que me sonó muy jevi, incluso me llegó a recordar a Atari Teenage Riot. Fue aquí cuando me desaparecí y terminé en el escenario Panamérika. Digamos que del escenario Panamérika pues nomás recuerdo a Solar Year, un dúo que parecía ambientar películas espaciales, de esas que pueden encontrarse en museos, y no lo digo como algo aburrido, sino que me imaginé una secuencia de la serie “Cosmos” de Carl Sagan, y de ahí me volví al escenario negro y escuché a Doomsday Student, de quienes se puede hablar de ese ruido que molesta a propósito a tus padres, pero en realidad es para romper madres a otra cosa que no sea a un ser humano. Después de esto siguió Maligno, y ambos valieron la pena, a veces me siento mal por Maligno pues en Monterrey ni quien los pele, pero en el D.F. tienen a varios fans asentados, y estuvo tranquilo, pues de ahí conseguí el playlist. Y de ahí, por cortesía y por encontrarme nuevamente a mis dos compañeros, amigos reporteros (tremendo LOL suena en la oficina de Decireves N de R), nos movimos a otro escenario que no recuerdo cual fue pues no me llamó tanto la atención.

Huí hasta que me encontré con mis compañeros reporteros (esos morros, chiflido chiflido). Y hasta ahí nada me pareció especial, ni siquiera una rubia pendeja que estuvo después, me parece que en el escenario rojo o azul, y que hace su música pero que es bien droga la canija, creo que se llamaba Sky Ferreira, y debo de decir que me prendió, pero duró poco el encanto. De ahí fue nuevamente la separación, para esto llegué de achacosa y con mi mochila diciendo “ah, mi cuello, me duele, no debí de mover tanto la mata” pero por dentro decía “ah, pero la niña quería divertirse”. Y para esto ya estaba Banda de turistas, quienes me parecieron bastante laxos para mi gusto, aunque me gustó escucharlos. De ahí escapé nuevamente y terminé vagando en lo que esperaba ver a Brujería, y a decir verdad me quedé en los juegos que tenían envueltos, y en la alberca con esponjas, así como en los carritos con huacales, y fue en este intermedio donde me encontré con una grata sorpresa que ha circulado en el comic independiente: Ojitos Borrosos de Inés Estrada. Este libro merece un artículo aparte. 


Así, con el libro a la mano y ya más adentrada, nuevamente volví al escenario negro, y llegué justo cuando estaba Pete Swanson, quien estaba mezclando con cinta análoga, y ahí me quedé echándole porras un rato (la verdad no sabía ni quien era ese güey, pero veo que rulea chido). Y así, ya media molida del cuello, media preparada, escuché a Mortuary de lejos, quienes se miraban espectaculares, ya que con ellos el polvo se empezó a levantar tanto que parecía humo, pero no estaba preparada para esta otra banda rompemadres que sería Trash Talk, quien estuvo casi al cierre que era Brujería y es que con ellos me acerqué al escenario, y vi como se formaba nuevamente un slam, como en los buenos tiempos, y en su inglés el vocalista le pedía al público que se subiera al escenario, pero los de seguridad decían que no se podía, y aun así él lo exigía (pendejos de seguridad, siempre deben de regarla cuando se trata de estos eventos), así la chaviza subía y también los bajaban, pero el vocalista fue coherente consigo,  se subió a la tarima y se aventó al público conforme él también golpeaba y regresaba a cantar. Tenía años sin ver a un vocalista con una actitud tan rompehuevos, y un show tan chingón, esto nomás para que se den una idea de cómo es la música y la energía que compartieron en el escenario.


Supongo que para traer la calma, pues se veía que los organizadores tenían una leve idea de cómo se pondría, pusieron a una banda más progresiva, para escuchar y mover la mata, sin necesidad de slam, y fue Apocalipsis, del Distrito Federal, con ellos me volví a alejar y me eché un coyotito en el pasto en lo que pasaba toda la banda (pinche cuello, cómo me dolía el culero, pero agarraba energía).


Así comenzó Brujería, primero llegaron con sus características pañoletas y sus machetes, Brujería me gustó por las ondas fronterizas, eso que siempre los ha caracterizado, y aunque confieso que nada más conozco dos discos, fueron suficientes para disfrutar el show, que es parecido a una obra de teatro, matando güeros y a Pito Wilson se liberaba la frustración de un país impositor, pero también con la ley del plomo se respondía, y a pesar de que en lugares como Reynosa y Matamoros ahora la banda sonaría de mal gusto, Brujería se dio a conocer en un momento en que esta onda del narco y de sus degollaciones no estaban tan mal vistas, y eran meras exageraciones de un grupo pequeño, los que conocen de antes saben que se trata de una representación fársica (esto en un sentido teatral). Llamo la atención la vocalista invitada (a quien no he podido ubicar, me disculparán), pero en las canciones que interpretó se veía el poder de su voz, y aunque traía chicote y estaba vestida sadomasoquistamente, también formó parte de este repertorio de crítica social.

Otra cosa que me llamó la atención es que hasta eso, me tocó un slam muy respetuoso, persona que caía, persona que levantaban y aventaban a los catorrazos, yo estuve a punto de caer, pero quien sabe cómo estuvo que giré, iba a caer de espaldas pero luego se amontonaron enfrente cuando estaba a punto de caer y se regresaron y me levanté con el impulso de los que regresaron y seguí.

Cuando regresé a casa tenía las cuerdas... vocales... gastadas... cuello... inmóvil... moretones en brazos... ligera jaqueca, y me decía a mí misma: “Smithers, creo que voy a morir”.

No, eso no pasó, pero estuvo chido el toquín. Los hipsterosos me sacaron de onda en un principio, pero el escenario negro del Festival Nrmal con Maligno, Trash Talk y Brujería valió muchísimo la pena. Y hasta eso fue un slam-mosh-pit bien pacífico, a los que caían los levantaban y los mandaban a seguir en el círculo. Y con todo y eso, sí noté que los chavos no querían golpear a las chavas... estuve molida, y al día siguiente sólo llegué y me acosté sin siquiera bañarme. Debí de quitarme polvo y plantas en mi cabello, y deshacerme de las rastas que me habían salido de forma natural, y también tuve que seguir sacando mocos negros de tanto polvo que se levantó con tanto pisoteo, golpe y baile edificante. Cuanto salvajismo, lo adoré, y lo extrañaba.

Me dolió el cuello y tuve moretones por estar en el slam-mosh pit durante una semana, y tuve que quedarme quieta y bajo tratamiento de diclofenaco y aspirinas con coca cola para poder aguantar el dolor, estar acostada un buen de tiempo, y dejar que sanara todo completamente.

Auch, quiero más.
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