2014-05-30

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Altúzar.

Por Ana Gabriela Robles
@harmonykorine_



La música inorgánica –entera o parcialmente– y su valor es un tema excesivamente discutido y  por lo tanto desgastado. Por el sólo hecho de hablar de una de las bellas artes, toda opinión que presume objetividad se reduce a la subjetividad y toda discusión respecto a esto se convierte en una mera y torpe imposición de unos gustos sobre otros.
La producción musical computarizada pareciera infravalorada; siempre se le compara con las grandes producciones del siglo pasado que ahora se han convertido en clásicos (se debe tomar en cuenta que las primeras experimentaciones con elementos artificiales fueron a principios de los setenta; muchas de éstas fueron ignoradas en su momento pero retomadas por público de generaciones posteriores, ejemplo, Kraftwerk). 
El arte y su apreciación son siempre oprimidos por tabúes; las falsas ideas en torno al arte sólo entorpecen su desarrollo, pero al mismo tiempo, un músico que comprende los argumentos de cada lado de la discusión, es capaz de producir material que respeta la estética tradicional mientras saca provecho de la practicidad y amplia gama de sonidos de las computadoras.
“Mucha gente suele olvidar que los grandes músicos de todos los tiempos estuvieron dispuestos a utilizar lo último que les ofrecía la tecnología: el piano, la guitarra eléctrica, los sintetizadores, etc.”, dice Altúzar, músico de Monterrey que con un teclado, un controlador MIDI, una guitarra y un micrófono condensador produce música electrónica, alternativa, progresiva y art rock. Robert Fripp dice que “La música anhela tanto ser escuchada, que a veces llama a personajes inverosímiles para que le den voz y oídos”; Altúzar percibe la música así. Entre sus influencias se encuentra el anteriormente citado Fripp, Brian Eno y Ralf Hütter, cuyas filosofías musicales lo inspira a crear. Las siete canciones que Altúzar ha compartido en Soundcloud fueron previamente seleccionadas; esto se relaciona con la idea de Eno y Fripp sobre que saber cuándo guardar silencio es tan importante como saber cuándo tocar.
En su trabajo se refleja su vida: la música que escucha, los libros que lee, ciencia y las cosas que despiertan su curiosidad. Altúzar busca recrear los paisajes extraños dentro de su mente por medio de su música, especialmente los paisajes oníricos. Sus canciones parecen cápsulas de recuerdos o sueños construidas con una dicción oscura: dentro de su trabajo, utiliza sonidos ligeros combinados con sonidos pesados que se hiperbolizan con una lírica que por medio de imágenes y sensaciones presenta ficciones; el resultado es un oxímoron, una pared en la oscuridad, con rayos de sol entrando por entre los ladrillos.

@exactcolour 


             
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